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Los padres del desierto

 

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¿Quienes fueron estos padres y madres del desierto? (Introducción)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Quienes Fueron?

Fueron hombres y mujeres que se apartaron de las compulsiones y manipulaciones de sus sociedades hambrientas de poder para luchar contra los demonios y encontrar al Dios del amor en el desierto.

Fueron personas que llegaron a ser profundamente conscientes de que, después del período de persecuciones y de la aceptación de los cristianos como una parte "normal" de la sociedad, el llamado radical de Cristo a dejar padre, madre, hermano y hermana, a cargar con la cruz y seguirlo, se había diluido en una religiosidad aceptable y cómoda, perdiendo su poder de conversión.

Los Abbas y Ammas del desierto egipcio abandonaron este mundo de conveniencias, acomodaciones y espiritualidad aletargada, y eligieron la soledad, el silencio y la oración como un nuevo modo de dar testimonio del Señor crucificado y resucitado. Así se convirtieron en los nuevos "mártires", dando testimonio no con su sangre, sino con su entrega constante a una vida de trabajo manual, ayuno y oración.

La vida de estos ancianos ermitaños puede ser vista como una dura y con frecuencia dolorosa lucha por encontrar su verdadera identidad. El mundo del que trataron de escapar es el mundo donde el dinero, el poder la fama, el éxito, las influencias y los buenos contactos son los caminos para tener autoestima. Es el mundo que dice: "Eres lo que tienes" Esta falsa identidad nunca nos da la seguridad y la salvación que estamos buscando, sino que nos empuja dentro del espiral de un permanente deseo de más - más dinero, más poder, más amigos - con la ilusión de que un día llegaremos a ese lugar soñado donde nadie pueda perjudicarnos.

Los ermitaños del desierto fueron profundamente consientes del hecho que no sólo la sociedad sino tambien la iglesia había sido corrompida por esta ilusión. Ellos escaparon al desierto para liberarse a sí mismos y reclamar por su yo verdadero. En el desierto lejos de las alabanzas humanas y las críticas, pudieron darse cuenta lentamente de que no eran lo que los demás decían de ellos eran, sino aquello para lo que Dios los había creado: sus hijos e hijas formados y recreados por su Espíritu.

En el desierto llegaron a descubrir que, en la medida en que trataban de encontrar su identidad sin tener en cuenta Dios, caerían en el espiral vicioso del queree más y más. Pero allí tambien descubrieron que su verdadera identidad está firmemente plantada en el primer amor de Dios y que ese primer amor los libera de sus compulsiones temerosas y les permite relacionarse con sus propias sociedades con una actitud libre, alegre y pacífica.

El desierto -el desierto egipcio de los Abbas y Ammas, pero también nuestro desierto espiritual- tiene dos características: es selva y paraíso. El selva porque en el desierto luchamos contra las "bestias salvajes" que nos atacan, los demonios del aburrimiento, la tristeza, la ira y el orgullo. Sin embargo, tambien es paraíso, porque allí podemos encontrar a Dios y experimentar su paz y su alegría. Amma Synclética decía: "Al comienzo, los que se acercan a Dios deben luchar y trabajar mucho. Pero después, experimentan una alegría indescriptible. Es como preparar el fuego: al principio hay mucho humo y te lloran los ojos, pero luego se obtiene el resultado esperado. Del mismo modo debemos encender el fuego divino en nosotros con lágrimas y esfuerzo."

Sin embargo sería un error pensar que los padres y madres se fueron al desierto sólo por su propia salvación. Ciertamente este fue un aspecto importante de su vida monástica, pero nunca estuvo disociado de un profundo sentido de servicio a la comunidad cristiana. Su lucha no fue sólo para ellos sino también para sus hermanos cristianos.

Ellos consideraron el desierto como el lugar adonde ser retiraban los demonios después de su trabajo destructor en las ciudades y pueblos. Ellos iban al desierto para entrar en combate directo y claro con esos demonios, un combate de toda la Iglesia. Los ermitaños del desierto eran ermitaños para los demás. Esto nos permite comprender más fácilmente por qué tantas personas de las ciudades y pueblos, laicos, sacerdotes y obispos iban a visitarlos para pedirles consejo, guía, o sólo una palabra de consuelo. También es comprensible el hecho que consideraran las hospitalidad hacia sus huéspedes y la ayuda al pobre y al necesitado como una obligación prioritaria.

Aún la forma más severa de ascetismo fue considerada menos importante que el servicio al prójimo. Es por eso que uno de los hombres más sabios del desierto dijo: "Ni el hermanos que ayune seis días a la semana y se suspenda de la nariz puede compararse con el que ayuda a un enfermo.

Escapar del mundo hacia el desierto de los padres y madre era, entonces, escapar de una cárcel con la intención de liberar también a los otros prisioneros.

Un monje que le preguntó a su Abba cómo vivir su vida recibió esta respuesta:

"Alégrate siempre, reza constantemente, y en todas las circunstancias sé agradecido"

Henry J. M. Nouwen, Perú 1982

tomado de: La sabiduria del desierto, Henri Nouwen - Yushi Nomura

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